Tres errores de marketing digital que frenan a las PYMES

Hay errores tan comunes en el marketing de las PYMES que parecen normales. Como los comete casi todo el mundo, dejan de verse como errores y pasan por la forma habitual de hacer las cosas. Pero que algo sea normal no significa que sea inofensivo: estos hábitos te están costando clientes y dinero cada mes, en silencio, sin que los asocies a la causa.

La mayoría de los errores de marketing digital que frenan a un negocio no son fallos técnicos sofisticados, sino tres maneras de enfocar el marketing que se dan por buenas y que, una detrás de otra, drenan los resultados. Lo bueno es que, una vez los ves, se corrigen, y casi siempre con un cambio de perspectiva más que de presupuesto. En esta pieza vas a ver cuáles son los tres más caros y cómo corregirlos.

Error 1: tratar el marketing como un gasto y no como una inversión

El primero, y el que condiciona todos los demás, es mental: ver el marketing como un gasto. Se reconoce en tres síntomas: es lo primero que recortas cuando bajan las ventas, le exiges resultados inmediatos y no mides lo que te devuelve. Tratado así, el marketing se vuelve intermitente, cortoplacista y a ciegas, y nunca llega a acumular resultados, porque lo apagas justo cuando empezaba a funcionar.

Un gasto se minimiza; una inversión se gestiona para que rinda. Esa diferencia, que parece de matiz, lo cambia todo, como explico en la pieza sobre el marketing como inversión. La corrección pasa por medir qué te devuelve cada euro, sostener lo que funciona en lugar de cortarlo a la primera, y juzgar el marketing por su retorno, no por su coste. Mientras lo veas como un gasto, lo tratarás como algo de lo que prescindir; en cuanto lo ves como inversión, empiezas a exigirle rentabilidad, que es justo lo que debería darte.

Error 2: ejecutar sin estrategia, empezando por las tácticas

El segundo error es de orden: empezar por las tácticas sin una estrategia que las una. Un poco de redes sociales, un anuncio suelto, rehacer la web, probar una herramienta nueva… acciones inconexas, cada una por su lado, sin un plan que las dirija. Hacer marketing no es lo mismo que tener una estrategia, y confundirlos lleva a estar muy ocupado sin avanzar.

El resultado es esfuerzo disperso: tácticas que no se refuerzan entre sí, a veces incluso se contradicen, y dinero repartido en cosas que no apuntan a ningún sitio. La corrección es invertir el orden: primero la estrategia —a quién te diriges, qué problema le resuelves, qué mensaje y qué objetivo—, y solo después las tácticas que sirven a ese plan. La estrategia decide qué tácticas tienen sentido; sin ella, cada acción es una apuesta suelta que rinde mucho menos de lo que costó. Empezar por el «qué hago» antes que por el «para qué» es el error que más actividad genera y menos resultados deja.

Error 3: poner tu marca en el centro en vez de a tu cliente

El tercero es de enfoque, y se ve en cada texto de la web: hablar de uno mismo en lugar de hablarle al cliente. «Somos líderes», «contamos con un gran equipo», «nuestra trayectoria»: mensajes centrados en la marca cuando a quien lee solo le importa qué gana él. Es el error más común y, a la vez, el más caro, porque mata la conversión en todas partes a la vez: en la portada, en los anuncios, en los correos.

La razón es sencilla: tu cliente no se interesa por ti, se interesa por su problema, y un mensaje que habla de la empresa no conecta con esa preocupación. La corrección es la que defiendo en todo lo que hago: poner al cliente como protagonista, hablarle de «tú» y de lo que gana, y dejar la marca como guía, no como héroe. El mismo negocio, con el mismo producto, vende más en cuanto deja de presumir y empieza a hablarle a quien tiene que comprar. No es cambiar lo que ofreces, sino a quién pones en el centro de la frase.

Cómo saber si los estás cometiendo

Tienes una forma rápida de detectar cuáles de los tres te afectan. Para el primero, pregúntate si sabrías decir, ahora mismo, cuánto te devuelve cada euro que pones en marketing; si no puedes, lo estás tratando como un gasto. Para el segundo, mira tus últimas acciones de marketing y pregúntate qué plan las une; si la respuesta es «ninguno en concreto», estás ejecutando sin estrategia.

Para el tercero, abre tu web y cuenta cuántas veces aparece el nombre de tu marca o un «somos» frente a cuántas aparece «tú» y lo que gana tu cliente; si pesa más lo primero, tu mensaje mira hacia dentro. Son tres comprobaciones de un minuto, y casi ningún negocio las supera las tres. Reconocer el error es la mitad de corregirlo: la otra mitad es girar la mirada hacia fuera.

Los tres errores comparten una misma raíz

Conviene ver lo que une a los tres, porque entenderlo es lo que permite corregirlos de golpe. Los tres nacen de mirar hacia dentro en lugar de hacia fuera: hacia el coste en vez de hacia el retorno, hacia las tácticas en vez de hacia la estrategia, hacia la marca en vez de hacia el cliente. Es la misma mirada equivocada aplicada a tres asuntos distintos.

Por eso la solución también es una sola, repetida en los tres frentes: girar la perspectiva del negocio al cliente y al resultado. En cuanto miras hacia fuera —qué te devuelve, qué plan lo une, qué gana tu cliente—, los tres errores se corrigen a la vez, porque desaparece la causa común que los alimentaba. Corregirlos no es, en el fondo, una cuestión de más medios, sino de dejar de mirarte el ombligo y empezar a mirar a quien te paga.

Cómo se ven corregidos en un caso

Sirve ver los tres corregidos a la vez, y es justo lo que recoge este caso de éxito. Un ecommerce del sector alimentación con el que trabajé partió de cero presencia digital haciendo lo contrario de los tres errores: trató el marketing como una inversión que se mide y se sostiene, puso la estrategia antes que las tácticas y centró todo el mensaje en el cliente, no en la marca.

El resultado de hacer bien lo que la mayoría hace mal fue acompañar el negocio hasta 600.000 € en pedidos el primer año, más de 3.000.000 € acumulados desde entonces y un crecimiento en redes de 8.000 a 52.000 seguidores. No hubo un truco: hubo tres errores evitados desde el principio. Lo que para muchos negocios son hábitos normales, para este fueron justo las decisiones que no tomó.

Estos errores no son pequeños: son la diferencia entre crecer y estancarse

Conviene cerrar con la idea que ordena todo lo anterior. Estos tres errores de marketing digital no son detalles menores: son la diferencia entre un marketing que acumula resultados y uno que drena recursos sin avanzar. Tratarlo como inversión, ordenar la estrategia antes que las tácticas y poner al cliente en el centro son las tres correcciones que más cambian los resultados de una PYME, y las tres parten del mismo gesto: mirar hacia fuera en lugar de hacia dentro. No hace falta más presupuesto para empezar; hace falta dejar de repetir lo que parece normal y ha dejado de funcionar.

Si reconoces alguno de estos tres errores en tu negocio, ese es el trabajo de una sesión estratégica: identificar cuál te está frenando y corregirlo para que tu marketing empiece a sumar en lugar de drenar.

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